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Crónica de mambo solidario por La Legua York

Ha pasado algún tiempo desde la última vez que acompañé a Legua York en sus periplos por Chile. Eso hasta el sábado 20 de Marzo. La ruta indicada era hacia la localidad de Villa Alemana. Como de costumbre Cristian nos acarrearía en su monstruosa (apodo cariñoso a su camioneta).

A las once de la mañana hora fijada para el viaje los ojos todavía arenosos, producto de los tres o cuatro “mojitos cubanos” de la noche anterior con la excusa de celebrar el cumpleaños de mi suegro, los casi noventa años del veterano no podían pasar desapersividos. La ducha tibia algo ayudo a despejar la cabeza nublada por el sueño. Suena el teléfono y Cristian indica que esta en la entrada esperando. En el estomago de la camioneta esta el lulo, la palomita, el Isa y el Salvador. Estamos atrasados pues la hora de la tocata es a las trece horas y los cálculos de trayecto del capitán de navío indican un retraso de por lo menos media hora. Raudos partimos por calle Pedro Alarcon hacia la costa.

Cristian pregunta que me pasa, le digo que es solo sueño. Por las riveras del club hípico nos espera otro integrante de la banda, el Nelson. A punta de silbidos le apuramos el tranco. Ya abordo de la monstruosa, enfilamos por la carretera, espero ver las huellas del terremoto, esas que tanto rato nos mostraron por la tele y nada. El Lulo ensaya los temas de la tocata, cruzando Toro Zambrano donde termina la feria, es la única música que escuchamos por un largo rato. Ya un poco mas despierto, de a poco la conversa fluye. El teléfono suena apurando al Lulo por la hora, nos da la impresión de que el lugar donde vamos esta repleto de gente, le sugiero al lulo que si vamos con mucha demora mejor cancele. La ciudad ha quedado atrás y solo nos hace cariño el paisaje de verdes amarillos, como señal del otoño entrante.

Casi llegando a la ciudad, Cristian comenta algo de Cuba, eso basto para abrir una larga conversación sobre los mitos comunicacionales que rodean a la isla y de como somos consumidores de toda la basura de información no solo de cuba sino también de Venezuela, Bolivia, Ecuador y todos los países que hoy están implementando economías socialistas. Al entrar a Villa Alemana me encuentro con una ciudad común. Comento que me la imaginaba algo parecido a Reñaca, con lujos por todos lados, pero no, el pueblo es solo otro mas. Preguntamos por donde llegar al estadio municipal y nos dan algunas indicaciones, de hecho al pasar por el centro, lo encontré muy parecido a Valparaíso. Al llegar al lugar del evento nos golpea un estadio absolutamente vació. Aquello nos sorprendió a todos, quienes deducíamos que si estaban apurando por la hora, la gente debía estar ya apostada en el recinto, pero no, estaba vacío.

Todas las otras veces que llegábamos a los eventos había mucha gente esperando a los Legua York, de echo, algo he comentado en crónicas pasadas, de lo invadido de miradas que me he sentido. Es curioso, que al estar cerca de los integrantes de esta banda de hip hop mas de lo debido, no se alcanza a persivir lo conocidos que son, me costo un poco acostumbrarme a los fans que solicitan fotografiás o autógrafos, incluso me reía de ello.

El estadio vacío en Villa Alemana, me sugirió falta de organización o poca cabeza de los productores del evento, pues el Lulo y el Nelson conocedores de esa ciudad coincidían en que el evento debiera aberce realizado en pleno centro, mas si la entrada era un kilo de alimentos no perecibles en ayuda a los damnificados por el terremoto. a la mano del publico comprante estaban los almacenes y supermercados. De inmediato lo compare con un acto improvisado en la legua por unos compañeros, donde en la calle alzaron pedestales de micrófonos y con carros de feria lograron juntar casi dos toneladas de alimentos en la campaña llamada, “La Legua ayuda al sur”. Me di por entendido que la participación del lulo y sus boys era. De pronto una banda de rock, comienza su presentación a los que ahí estábamos. Le pregunto al lulo si va a tocar y me dice que si, que por eso están ahí. Debo confesar que tal afirmación me dio vergüenza y a la vez una gran lección para este que no es artista ni esta en esas lides.

El animador presenta a los legua a unas diez personas aproximadamente y los cabros se subieron al escenario como si estuviera lleno, tocaron y cantaron sus coros pegajosos como siempre. Igual hubo fotos a la bajada de escenario, igual hubo cariño por los que ahí estaban hacia nosotros. Aprendí una gran lección de respeto por el que invita, el lulo, pendejo mucho menor que yo, me pego un tremendo coscorrón con su acto de humildad y profesionalismo. Nunca es tarde para aprender dicen.

Devuelta hacia santiago pasamos a comer una cosita poca para engañar las tripas, antes de salir de la ciudad. El boliche se llamaba “Bar Restauran La Biblioteca”. El tugurio se dividía en dos ambientes un biombo estilo cantinesco adornado con un gran mural de Valparaiso, separaba la sala principal del bar. Juntamos las mesas para quedar todos juntos, algunos pedimos pescado frito y otros cazuela. La mesera, libreta en mano anotaba con paciencia cada plato. La mujer de rasgos araucarios llamaba la atención por si sola, tenia un precioso porte indómito, su cara reflejaba cansancio pero sin perder la coquetería femenina, de echo creo haberla intimidado con la mirada, pues cada vez que se acercaba a la mesa bajaba sus parpados como reullendome. Entendiendo esa actitud como reflejo de la timidez propia.

Una vez comidos y satisfechos, la hora nuevamente es la inquisidora, a las seis de la tarde hay otra cita, esta vez en la casona cultural de la Reina.

(Continúa)

Escrito por: Rodrigo Venusterio

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